TDC – Terapia Dialéctico-Conductual

Terapia Dialéctico-conductual

La Terapia Dialéctico-Conductual (TDC) ejemplifica como pocas la evolución de la Terapia de Conducta a partir de una necesidad clínica. La Terapia Dialéctico-Conductual se basa en la teoría conductista unida a la aplicación de elementos de las Terapias Cognitivo-Conductuales y de prácticas orientales.

La TDC fue desarrollada a principios de los años 90 por Marsha Linehan (1993) para la intervención en pacientes con intentos recurrentes de suicidio y diagnóstico de Trastorno Límite de la Personalidad (TLP). Linehan incorporó a las técnicas cognitivo-conductuales (TCC) distintos principios “dialécticos” con el fin de entender y describir el TLP.

La Terapia Cognitivo-Conductual clásica se centra en conseguir la resolución de problemas emocionales a través del cambio comportamental y cognitivo. Linehan pone el énfasis en la aceptación y la validación, para desde ahí, conseguir el cambio. Así, desde la TDC se indica que se vean las conductas desadaptativas de los pacientes límite como intentos por regular las emociones que, aunque muy disfuncionales, son comprensibles dada la patología que presentan y cómo se ha ido desarrollando el trastorno. La terapia se centrará en moldear y reforzar conductas más adaptativas al mismo tiempo que se proporciona a los pacientes un ambiente validante.

«Dialéctica» significa evaluar e integrar ideas y hechos contradictorios en una visión que resuelve las contradicciones. La dialéctica más importante para la TDC es la que ocurre entre cambio y aceptación. El terapeuta deberá entonces promover y practicar la filosofía dialéctica en el transcurso de la terapia para balancear cambio y aceptación, dos fuerzas o estrategias aparentemente contradictorias. Las estrategias dialécticas tienen su raíz en la filosofía dialéctica. La tensión dialéctica más importante en el proceso permanente de cambio es la de lograr el cambio en un contexto de aceptación de la realidad tal cual es.

La Terapia Dialéctico-Conductual (TDC) constituye un ejemplo de la evolución de la Terapia de Conducta. Incluye toda la tradición de la terapia de conducta con innovaciones que tienen como finalidad dar una respuesta adecuada a un problema muy complejo, la desregulación emocional persistente de la que el trastorno límite de la personalidad es un claro ejemplo. La TDC incluye principios de la terapia de conducta, la filosofía dialéctica y la práctica Zen. El objetivo principal es la validación de las capacidades del paciente y el entrenamiento de habilidades con el fin, por una parte, de que el paciente aprenda a modular la emocionalidad extrema y se reduzcan las conductas desadaptativas dependientes del estado de ánimo, y, por otra, que el individuo aprenda a confiar y validar sus propias experiencias, emociones, pensamientos y conductas. La finalidad de esta terapia es que la persona no sólo aprenda a sobrevivir, sino a tener una vida que valga la pena ser vivida.

Al enfrentarse desde una perspectiva cognitivo-conductual con la complejidad de un trastorno muy difícil de abordar, como es el Trastorno Límite de la Personalidad, la Dra. Linehan, (Universidad de Washington, EEUU) realizó innovaciones importantes, entre las que destaca la inclusión del concepto de aceptación como requisito para conseguir el cambio, logrando de esta manera mejorar el tratamiento psicológico. Desde la publicación de los primeros datos de eficacia de un estudio controlado en 1991, la Terapia Dialéctico-Conductual se ha ido afianzando como el tratamiento psicológico más eficaz para el tratamiento del Trastorno Límite de la Personalidad; además, su flexibilidad ha permitido su aplicación a otros problemas psicológicos: problemas emocionales, problemas de estrés y nerviosismo, ira, ludopatías, toxicomaníasautolesiones, tendencias suicidasproblemas alimentarios, etc.

 

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